5.1. Palmera azul mexicana o palmera de pendientes (Brahea armata)

Palmera azul mejicana

Palmera de hojas palmadas procedentes de la Baja California y Sonora. Esta hermosa palmera de lento crecimiento tiene unas grandes hojas que a la luz del día son muy pálidas, casi de un verde blancuzco, pero en las noches de luna llena adquieren un hermoso color azul que le da su nombre vulgar. Quien la ha visto a la luz de la luna no ha podido más que enamorarse sobre todo en un ejemplar tan antiguo y bello como este.

Si se la ve en verano se apreciara sus largas “varas” llenas de flores (inflorescencias en lenguaje científico) que salen como si fueran unos bellos pendientes de lágrimas que le da su otro nombre… y el segundo motivo para disfrutar y admirar este ejemplar plantado por los Echevarría hace casi 90 años.

Es una palmera muy rústica que aguanta bien cambios de temperatura y salinidad por lo que se está usando con frecuencia en jardines por su resistencia y belleza. En la ciudad de Málaga están plantando bastantes ejemplares en rotondas y cruces por lo que disfrutaremos en los próximos años de las noches de luna llena mucho más de lo que ya lo hacemos.

Avanzar 2-3 metros para encontrar la ninfa.

 

5.2. Estanque de la Ninfa del Jardín (y los indios Cahuhillas)

Ninfa del Jardín Botánico-Histórico la Concepción

Esta pequeña estatua es uno de los símbolos del Jardín. Desnudo clásico y pelo tocado con estilo greco-romano de 153 cm de altura, esculpida en 1915 por el bilbaino Valentín Dueñas y adquirida para este bello lugar por la familia Echevarria-Echevarrieta . Al ser esta una zona de luz directa, aunque algo filtrada, los rayos juegan en múltiples ocasiones con el agua y el gesto de la ninfa ofreciendo bonitas imágenes. Su ánfora riega un pequeño estanque de donde parte una ría llena nenúfares todo el año, con ranas y tortugas listas para dejarse fotografiar. Dicen las leyendas que esta pequeña ninfa  se levanta cada noche para regar el jardín y que se la ve sonreír cuando llega la primavera…yo la he visto.

Es momento de contar una historia que dejamos pendiente en el punto 10, la de los indios Cahuhillas y su relación con las Palmeras de enaguas. Y es el momento porque, entre la ninfa y la Palmera azul mexicana, hay un ejemplar de Palmera Washintoniana con sus enaguas a media altura.  Detrás de la ninfa hay otro con las faldas hasta el suelo. Recordar que son palmeras que dejan toda su vida las hojas colgando pero en las ciudades por motivo de seguridad e higiene se las poda dejándolas con una “minifalda” más actual que las enaguas.

Indios Cahuillas

Eran los tiempos de la colonización del Norte de América cuando los Cahuhillas fueron desplazados hacia los desiertos de Arizona. A pesar de lo abrupto y desolado del hogar que los colonos les dejaron, la tribu sobrevivió varios siglos. El secreto era esta palmera, ocultada a los colonizadores y que estaba presente en los oasis del desierto mencionado. De la Palmera de enaguas los indios Cahuhillas lo aprovechaban todo. Hacían muebles con su madera, ropa y tiendas con su hilo y comían sus pequeños dátiles tostándolos al sol en piedras. Solían quemar sus hojas secas para poder llegar más fácilmente a su copa y descubrieron que sobrevivían al fuego e incluso las limpiaba,  mejorando su cosecha. Solo fue descubierta por los europeos 3 siglos después de la llegada de Cristóbal Colón al continente.

Y como la historia no la escribieron los Cahuhillas, a esta palmera se le llamó Washingtoniana,  en honor al primer presidente de los EEUU. Quizás algún día los botánicos cambien su nombre, acercándolo a un pueblo con el que mantuvieron lazos de vida durante más de 300 años.

Esta es una palmera muy frecuente en nuestros días en las ciudades, en especial en Málaga, pues soporta bien la salinidad del mar y las altas temperaturas. Pero las más antiguas, posiblemente de las primeras que llegaron a España, están en este jardín antiguo, en concreto la que mencionamos en el apartado 10 que es la más alta de Málaga con 22 metros.

Seguimos ahora el camino junto a la ría. Merece la pena mirar hacia la zona alta del jardín pues está llena de hermosas palmeras y arboles de flor mezclados con el pinar de la zona más atrás. Una fusión de ecosistemas únicos: un jardín tropical y un bosque mediterráneo. Por lo despejado de la zona se pueden apreciar mejor la copa de árboles y palmeras que vimos con más dificultad en la zona más antigua y aquí se disfrutan mejor.

Seguir el camino de la ría hasta que desaparece de pronto para aparecer un metro más allá. Mirar entre ambos espacios.

 

5.3. Ave del Paraíso gigante (Strelitzia nicoleae)

Especie de Sudáfrica con flores todo el año cuyo nombre botánico se debe al Gran Duque Nicolás de Rusia (Nicoleae). Pero su nombre común mucho más descriptivo se debe a sus hermosas flores con forma de ave de color blanco cremoso. Hermosas, muy hermosas.

Esta especie tiene una hermana llamada Strelitzia reginae (ave del paraíso) mucho más conocida en parterres y floristerías que con sus flores naranjas (pétalos morados y sépalos naranjas) también está presente en esta y otras muchas zonas del parque.

El tamaño de este ejemplar “muy gigante, así como por el color blanco de sus flores,  menos conocidas por el público en general, la convierten en una verdadera joya

Hay al menos otros dos magníficos ejemplares de esta especie en La Concepción, seguro que muchos visitantes ya la han visto porque han pasado junto a ellas. Pero hay tantas joyas en este paraíso…

Seguir el camino de la ría hasta que desaparece del todo. Pararse en el punto final dejando la ría a la espalda, , respirar hondo y mirar hacia arriba.

 

5.4. Pino Piñonero (Pinus pinea)

Sí, un pino. Ya sabemos que el visitante ha pasado el último rato entre maravillas de los 5 continentes y que es paradójico que aparezca un vulgar pino piñonero. Pero empezamos el Jardín Antiguo con una planta tropical muy humilde (Monstera) diciendo que hasta lo vulgar es especial en La Concepción. Y ahora admiraremos un pino de unos 25 metros, posiblemente uno de los mejores ejemplares de toda Andalucía. Con su típico aspecto de paraguas, su rasgada corteza rojiza y su tronco que nunca acaba de ser recto. Y esta en pleno bosque tropical perfectamente integrado y con espectacular desarrollo.

Cuando los seres vivos crecen en armonía con la naturaleza se desarrollan con toda su fuerza y belleza. Y no estamos hablando solo de las plantas…

Hay que seguir el caminito junto a este pino y tras dejarlo atrás veremos un ancho paseo de palmeras.