La Historia

La historia de La Concepción es la historia de un gran amor. Ella se llamaba Amalia y el Jorge y se casaron en 1850. Con el tiempo se les conocerían como los Marqueses de Casa- Loring y fueron los creadores de este hermosos jardín. Se sabe que fue en 1855 cuando compraron esta finca para uso como casa de veraneo contratando a un paisajista francés (D. Jacinto Chamousst) para la elaboración y creación del jardín. Pero hasta aquí puede ser la historia de una familia acomodada y una casa de campo. La gran diferencia tiene nombre de mujer: Amalia Heredia Livermore. A diferencia de otras mujeres de su época, esta hija del mejor empresario que ha tenido Málaga (Manuel Agustín Heredia) destacó por su gran amor por la cultura, la botánica, la arqueología, los libros y la política. Aficiones compartida por su marido durante los 50 años que vivieron juntos y en el que dio tiempo para convertir un monte de naranjos en uno de los mejores jardines tropicales de Europa.

Jorge Loring Oyarzabal era Ingeniero de Caminos, directivo de la Sociedad de Amigos del País, diputado a cortes y creador del primer periódico de Andalucía (El Correo de Andalucía). También fue constructor de  la línea de ferrocarril Córdoba-Málaga y cofundador del Banco de Málaga.

Los Marqueses de Casa Loring crearon el Jardín Histórico al estilo inglés, es decir haciendo que parezca un paisaje natural, con caminos y parterres que simulan un bosque (a diferencia del estilo francés que es con setos geométricos, estatuas y estanques tipo Versalles). El jardín al estilo inglés es el que da esa personalidad que tanto gusta en la Concepción lo que facilitó que tras muchos años, el jardín creara una especie de cúpula vegetal, cerrándose sobre sí mismo. Y simulando la naturaleza acabo creándose un microclima, una pequeña selva tropical donde no hay trópicos.

Enamorados de la arqueología, compraron gran cantidad de objetos creando la colección arqueológica más importante de Andalucía de la que aquí se conservan aún algunas piezas. La pieza más destacada fue la Lex Flavia Malacitana que hoy se puede ver en el Museo Arqueológico Nacional. Dedicaremos un apartado al Museo Loringiano un poco más adelante que es como se le llama al pequeño almacén que construyeron para guardar la colección arqueológica. Eso sí, construyeron un “almacén” con forma de templo dórico.

También crearon una biblioteca con varios incunables que conservaban dentro del palacio, hoy en día recuperado. La Concepción era la casa preferida de esta familia y en ella volcaron toda la belleza posible del siglo XIX, uniéndose poder económico y cultura en un jardín con el sello indiscutible de una mujer.
Pero aún más importante fueron los visitantes políticos del Partido Conservador de Cánovas del Castillo e incluso de alguna reina regente. Una vez más, aunque Jorge Loring era Diputado a Cortes, era Amalia quien parece que animaba y encendía las discusiones políticas siendo considerada una mujer a la que pedir consejo y confrontar decisiones. Se dice que la primera restauración monárquica (Alfonso XII), impulsada por Cánovas del Castillo en  septiembre de 1875  se habría gestado en La Concepción, ya que ese verano lo pasó el entonces presidente Cánovas con los Loring en este hermoso lugar.

Otro detalle de la importancia de los Loring en política fue la presencia del presidente Silvela en La Concepción pues, aunque aún no lo hemos dicho,  “casualmente” se casó con una hija de los Loring.

En 1900 muere Jorge Loring y dos años después su mujer Amalia Heredia. Unos años más tarde, en 1911, los herederos de los Loring venden la finca a una familia adinerada de Bilbao, los Echevarria Echevarrieta. Rafael Echevarría y Azcarate, decide ampliar el jardín pero utiliza un estilo más próximo al jardín francés y de nuevo una Amalia (esta vez apellidada  Echevarrieta y Mauri) mimaba el jardín de los 100 verdes. Pero a diferencia de los Loring, cerraron el jardín para la alta sociedad malagueña criticando el estilo de vida de los Loring por “reaccionario y cursi”. Aunque afirman su posición demócrata frente a la conservadora de los Loring, la finca queda solo reservada para su familia y los amigos más íntimos, cerrándose a la sociedad malagueña acostumbrada a que fuera centro social de la oligarquía. Esto, junto a que se llevaron dos importantes piezas arqueológicas a su mausoleo funerario, les sigue valiendo muchas críticas y mala fama en la ciudad.

Pero los Echevarría Echevarrieta ampliaron el jardín con  setos cuidados y árboles ordenados junto a una ría y a estatuas grecorromanas (lo que permite que ahora podamos apreciar los dos estilos, el inglés de los Loring y el francés de los Echevarrieta.). Fueron los creadores del paseo de las palmeras y de los símbolos más representativos del jardín: la ninfa y el mirador. Pero sobre todo, crearon una fusión de un jardín tropical con un entorno típico de bosque mediterráneo de tal forma que es todo un continuo que parece imposible. Bajo su propiedad La Concepción fue declarada Jardín Histórico-Artístico (1943), actualmente Bien de Interés cultural, por lo que creemos que se merecen también un lugar de honor en nuestra crónica.

La historia se repite, pues fueron más de 40 años de mimos y cuidados que hicieron crecer un bosque imposible, suave, luminoso y lleno de habitantes silenciosos de los lugares más lejanos del planeta. De nuevo amor por la botánica, por la cultura, por la belleza que se concretaba entre arroyos y mirlos. Aún viven muchos de esos habitantes, palmeras y árboles centenarios, joyas botánicas que llenan uno de los lugares más hermosos de Europa: La Concepción.

En el año 1953 a la muerte de Amalia Echevarrieta la finca queda en manos de su hermano Horacio, importante empresario fundador entre otras de la empresa Iberia. Este muere en 1963  y sus herederos parecen no entender el hermoso legado que llegó a sus manos. Empieza  una época de decadencia y abandono del jardín que fue saqueado y expoliado. Entraban parejas a pasear, niños a excavar cerca del museo Loringiano (se decía que había monedas romanas enterradas), recolectores de dátiles y cocos que escalaron las palmeras centenarias dañándolas… y ladrones que se llevaron todo lo vendible del palacio de los Loring.

En 1990, el Ayuntamiento de Málaga hace una oferta a los herederos que “no podían rechazar”, en forma de 600 millones de pesetas (al parecer había un plan B llamado expropiación). Hicieron falta casi 5 años de los mejores jardineros de Málaga para poner de nuevo al jardín en condiciones de ser visitado y disfrutado. Se crea en 1991 el Patronato Botánico “Ciudad de Málaga” que administra y gestiona  este paraíso verde hasta 2016 donde desaparece.

La Concepción  abre sus puertas como monumento público el 21 de Junio de 1994 y desde entonces no ha hecho más que crecer en ejemplares, espacios y calidad botánica. Al poco de abrir se creó la ruta de “La Vuelta al Mundo en 80 Arboles” junto con el “Mapamundi de Palmeras” naciendo así un botánico más moderno, con plantas más ordenadas y de variedades más interesantes para la docencia. Después vendrían la colección de bambúes, las plantas primitivas, la rehabilitación del palacio, la mejora del espacio del Museo Loringiano, la colección de cactus…  convirtiendo  al Jardín de la Concepción en muchos jardines temáticos en una sola finca.

En realidad no es un jardín, son al menos 5 jardines que siguen en crecimiento y evolución cada año, con nuevos proyectos como la estufa caliente, o un espacio de recuperación de especies en peligro de extinción, que al editar esta guía ya son una realidad. Y en proyecto un huerto, un espacio de ribera….este es un monumento vivo.

Al poco de abrirse al público se creó la “Asociación de Amigos del Jardín Botánico-Histórico La Concepción”. Un grupo de locos amantes de lo verde que intenta potenciar, proteger, y difundir este paraíso  más allá de los ingresos-costes que deben vigilar en la administración pública. Los autores tenemos el honor de pertenecer a esta asociación enamorada de la naturaleza y la belleza y como muchos, embrujados por un jardín con nombre de mujer.

Lo que comenzó como una casa de veraneo es hoy día un entorno de una belleza que impacta a todo el que lo ve, junto a espacios educativos y científicos de primer orden internacional. Dicen que Dios, antes de crear el Jardín del Edén hizo una pequeña prueba y es así como en realidad nació La Concepción. Y nosotros lo creemos así…